Las autonómicas y municipales del próximo mayo se prevé que sean un varapalo para el Partido Socialista, a pesar de los esfuerzos de los distintos barones y cabezas de lista por separarse tanto como sea posible de Zapatero y su Gobierno.
De hecho, una de las demandas que más se han escuchado en los círculos autonómicos es la propia insistencia socialista para que Zapatero deje la presidencia del gobierno antes de las elecciones municipales, de tal forma que los ciudadanos no lleven a cabo un voto de castigo que debería ser depositado en otra urna. En cualquier caso, lo más improbable sería la convocatoria de elecciones generales -el tiempo se echa encima-, por lo que algunos proponen que se opte por el camino que escogió Suárez: la dimisión. De esta forma, aparentemente caerían dos pájaros de un tiro. Además de diluir la inquina generalizada hacia el actual líder socialista -lo que sería un auténtico regalazo para los que se han de batir en la arena política- se despejaría por fin la cuestión sucesoria en el PSOE.



